miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA JUSTICA EN SARAMAGO

ESTE MUNDO DE LA INJUSTICIA GLOBALIZADA

Por José Saramago (Premio Nobel de Literatura 1998)

(Este texto fue leído en la clausura del Foro Mundial Social reunido en Porto Alegre Brasil y piblicado por EL PAIS en 06-02-2002)

Comenzaré por contar en brevísimas palabras un hecho notable de la vida rural ocurrido en una aldea de los alrededores de Florencia hace más de cuatrocientos años. Me permito solicitar toda su atención para este importante acontecimiento histórico porque, al contrario de lo habitual, la moraleja que se puede extraer del episodio no tendrá que esperar al final del relato; no tardará nada en saltar a la vista.
Estaban los habitantes en sus casas o trabajando los cultivos, entregado cada uno a sus quehaceres y cuidados, cuando de súbito se oyó sonar la campana de la iglesia. En aquellos píos tiempos (hablamos de algo sucedido en el siglo XVI), las campanas tocaban varias veces a lo largo del día, y por ese lado no debería haber motivo de extrañeza, pero aquella campana tocaba melancólicamente a muerto, y eso sí era sorprendente, puesto que no constaba que alguien de la aldea se encontrase a punto de fenecer. Salieron por lo tanto las mujeres a la calle, se juntaron los niños, dejaron los hombres sus trabajos y menesteres, y en poco tiempo estaban todos congregados en el atrio de la iglesia, a la espera de que les dijesen por quién deberían llorar. La campana siguió sonando unos minutos más, y finalmente calló. Instantes después se abría la puerta y un campesino aparecía en el umbral. Pero, no siendo éste el hombre encargado de tocar habitualmente la campana, se comprende que los vecinos le preguntasen dónde se encontraba el campanero y quién era el muerto. 'El campanero no está aquí, soy yo quien ha hecho sonar la campana', fue la respuesta del campesino. 'Pero, entonces, ¿no ha muerto nadie?', replicaron los vecinos, y el campesino respondió: 'Nadie que tuviese nombre y figura de persona; he tocado a muerto por la Justicia, porque la Justicia está muerta'.
¿Qué había sucedido? Sucedió que el rico señor del lugar (algún conde o marqués sin escrúpulos) andaba desde hacía tiempo cambiando de sitio los mojones de las lindes de sus tierras, metiéndolos en la pequeña parcela del campesino, que con cada avance se reducía más. El perjudicado empezó por protestar y reclamar, después imploró compasión, y finalmente resolvió quejarse a las autoridades y acogerse a la protección de la justicia. Todo sin resultado; la expoliación continuó. Entonces, desesperado, decidió anunciar urbi et orbi (una aldea tiene el tamaño exacto del mundo para quien siempre ha vivido en ella) la muerte de la Justicia. Tal vez pensase que su gesto de exaltada indignación lograría conmover y hacer sonar todas las campanas del universo, sin diferencia de razas, credos y costumbres, que todas ellas, sin excepción, lo acompañarían en el toque a difuntos por la muerte de la Justicia, y no callarían hasta que fuese resucitada. Un clamor tal que volara de casa en casa, de ciudad en ciudad, saltando por encima de las fronteras, lanzando puentes sonoros sobre ríos y mares, por fuerza tendría que despertar al mundo adormecido... No sé lo que sucedió después, no sé si el brazo popular acudió a ayudar al campesino a volver a poner los lindes en su sitio, o si los vecinos, una vez declarada difunta la Justicia, volvieron resignados, cabizbajos y con el alma rendida, a la triste vida de todos los días. Es bien cierto que la Historia nunca nos lo cuenta todo...
Supongo que ésta ha sido la única vez, en cualquier parte del mundo, en que una campana, una inerte campana de bronce, después de tanto tocar por la muerte de seres humanos, lloró la muerte de la Justicia. Nunca más ha vuelto a oírse aquel fúnebre sonido de la aldea de Florencia, mas la Justicia siguió y sigue muriendo todos los días. Ahora mismo, en este instante en que les hablo, lejos o aquí al lado, a la puerta de nuestra casa, alguien la está matando. Cada vez que muere, es como si al final nunca hubiese existido para aquellos que habían confiado en ella, para aquellos que esperaban de ella lo que todos tenemos derecho a esperar de la Justicia: justicia, simplemente justicia. No la que se envuelve en túnicas de teatro y nos confunde con flores de vana retórica judicial, no la que permitió que le vendasen los ojos y maleasen las pesas de la balanza, no la de la espada que siempre corta más hacia un lado que hacia otro, sino una justicia pedestre, una justicia compañera cotidiana de los hombres, una justicia para la cual lo justo sería el sinónimo más exacto y riguroso de lo ético, una justicia que llegase a ser tan indispensable para la felicidad del espíritu como indispensable para la vida es el alimento del cuerpo. Una justicia ejercida por los tribunales, sin duda, siempre que a ellos los determinase la ley, mas también, y sobre todo, una justicia que fuese emanación espontánea de la propia sociedad en acción, una justicia en la que se manifestase, como ineludible imperativo moral, el respeto por el derecho a ser que asiste a cada ser humano.
Pero las campanas, felizmente, no doblaban sólo para llorar a los que morían. Doblaban también para señalar las horas del día y de la noche, para llamar a la fiesta o a la devoción a los creyentes, y hubo un tiempo, en este caso no tan distante, en el que su toque a rebato era el que convocaba al pueblo para acudir a las catástrofes, a las inundaciones y a los incendios, a los desastres, a cualquier peligro que amenazase a la comunidad. Hoy, el papel social de las campanas se ve limitado al cumplimiento de las obligaciones rituales y el gesto iluminado del campesino de Florencia se vería como la obra desatinada de un loco o, peor aún, como simple caso policial. Otras y distintas son las campanas que hoy defienden y afirman, por fin, la posibilidad de implantar en el mundo aquella justicia compañera de los hombres, aquella justicia que es condición para la felicidad del espíritu y hasta, por sorprendente que pueda parecernos, condición para el propio alimento del cuerpo. Si hubiese esa justicia, ni un solo ser humano más moriría de hambre o de tantas dolencias incurables para unos y no para otros. Si hubiese esa justicia, la existencia no sería, para más de la mitad de la humanidad, la condenación terrible que objetivamente ha sido. Esas campanas nuevas cuya voz se extiende, cada vez más fuerte, por todo el mundo, son los múltiples movimientos de resistencia y acción social que pugnan por el establecimiento de una nueva justicia distributiva y conmutativa que todos los seres humanos puedan llegar a reconocer como intrínsecamente suya; una justicia protegida por la libertad y el derecho, no por ninguna de sus negaciones. He dicho que para esa justicia disponemos ya de un código de aplicación práctica al alcance de cualquier comprensión, y que ese código se encuentra consignado desde hace cincuenta años en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aquellos treinta derechos básicos y esenciales de los que hoy sólo se habla vagamente, cuando no se silencian sistemáticamente, más desprestigiados y mancillados hoy en día de lo que estuvieran, hace cuatrocientos años, la propiedad y la libertad del campesino de Florencia. Y también he dicho que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tal y como está redactada, y sin necesidad de alterar siquiera una coma, podría sustituir con creces, en lo que respecta a la rectitud de principios y a la claridad de objetivos, a los programas de todos los partidos políticos del mundo, expresamente a los de la denominada izquierda, anquilosados en fórmulas caducas, ajenos o impotentes para plantar cara a la brutal realidad del mundo actual, que cierran los ojos a las ya evidentes y temibles amenazas que el futuro prepara contra aquella dignidad racional y sensible que imaginábamos que era la aspiración suprema de los seres humanos. Añadiré que las mismas razones que me llevan a referirme en estos términos a los partidos políticos en general, las aplico igualmente a los sindicatos locales y, en consecuencia, al movimiento sindical internacional en su conjunto. De un modo consciente o inconsciente, el dócil y burocratizado sindicalismo que hoy nos queda es, en gran parte, responsable del adormecimiento social resultante del proceso de globalización económica en marcha. No me alegra decirlo, mas no podría callarlo. Y, también, si me autorizan a añadir algo de mi cosecha particular a las fábulas de La Fontaine, diré entonces que, si no intervenimos a tiempo -es decir, ya- el ratón de los derechos humanos acabará por ser devorado implacablemente por el gato de la globalización económica.
¿Y la democracia, ese milenario invento de unos atenienses ingenuos para quienes significaba, en las circunstancias sociales y políticas concretas del momento, y según la expresión consagrada, un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Oigo muchas veces razonar a personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un Gobierno. Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su persona: me refiero, obviamente, al poder económico, en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la democracia. Todos sabemos que así y todo, por una especie de automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder, para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías eternamente descontentas...
¿Qué hacer? De la literatura a la ecología, de la guerra de las galaxias al efecto invernadero, del tratamiento de los residuos a las congestiones de tráfico, todo se discute en este mundo nuestro. Pero el sistema democrático, como si de un dato definitivamente adquirido se tratase, intocable por naturaleza hasta la consumación de los siglos, ése no se discute. Mas si no estoy equivocado, si no soy incapaz de sumar dos y dos, entonces, entre tantas otras discusiones necesarias o indispensables, urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo. Y así estamos viviendo.
No tengo más que decir. O sí, apenas una palabra para pedir un instante de silencio. El campesino de Florencia acaba de subir una vez más a la torre de la iglesia, la campana va a sonar. Oigámosla, por favor.

TALLER REFLEXIVO:

Una vez leído y comprendido el texto, el estudiante abordará las siguientes temáticas, unas expresadas directamente en la publicación y otras, tendrán que ser ampliadas a través de la consulta por otros medios.

1. Según el texto de Saramago, ¿Qué es y qué significa La Justicia? ¿Cómo muere todos los días?
2. Existen distintos tipos de Justicia, y en el texto están planteados dos: la distributiva y la conmutativa. ¿Qué son Justicia Distributiva y Conmutativa? ¿Qué otros tipos de Justicia existen?
Defínalos y dé ejemplos de cada uno de los (5) tipos.
3. Establezca la relación de La Justicia con el Poder Político (en el texto, con la Democracia).
4. ¿Quién instaura La Justicia, es decir, Cuál es el papel del Poder Económico (las multinacionales) en la promulgación de las leyes en un Estado Democrático?
5. ¿Quién es (fue) José Saramago?

Plazo y forma de Entrega: trabajo escolar escrito a mano, cuya recepción será hasta Septiembre 30 de 2010.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Refuerzo y Recuperación Período 3

Amigo Estudiante: el siguiente cuestionario le servirá para el refuerzo y la recuperación del período tres (3), de aquellos quienes lo requieran.

1. De los siguientes filósofos, Usted deberá hacer lo siguiente: Vida y Obra , importancia de su postura filosófica y Contextualizar su pensamiento en los tiempos actuales.

• René Descartes
• Emmanuel Kant
• John Locke
• Karl Marx
• Federico Nietzsche
• Baruch Spinoza
* Jean Paul Sartre

2. ¿Qué es el Existencialismo y cuál es su importancia filosófica?

3. ¿Qué es la Ilustración y cuáles son sus características principales?

4. ¿Qué es la Ilustración kantiana?

OBSERVACIONES:
Enviarlo por correo electrónico (pefac2007@yahoo.es) hasta el domingo 12 de septiembre de 2010. Fechas posteriores, no aplican.
El trabajo de refuerzo y recuperación, NO consiste en COPIAR Y PEGAR de la web, sino de un análisis propio de lo solicitado.
Al consultar algún texto, haga referencia a él.

lunes, 6 de septiembre de 2010

EL EXISTENCIALISMO

En sentido amplio, el concepto de existencialismo es confuso y oscuro. No hay una definición teórica clara y unánime. Sin embargo, la concepción más compartida apunta hacia un movimiento filosófico, cuyo postulado fundamental es que los seres humanos, en forma individual, son los que crean el significado y la esencia de sus vidas.

La corriente, de manera general, destaca el hecho de la libertad y la temporalidad del hombre, de su existencia en el mundo más que de su supuesta esencia profunda.

Las cuestiones filosóficas del existencialismo tienden a escudriñar en lo profundo de la condición humana.

Emergió como movimiento en el siglo XX, en el marco de la literatura y la filosofía, heredando algunos de los argumentos de filósofos anteriores como Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche y Unamuno.

El existencialismo es una corriente, movimiento o serie de doctrinas filosóficas y culturales que tiene por objetivo y disciplina, el análisis y la descripción del sentido individual de la vida humana en cuanto “existe”. Sostiene que el existente humano piensa, actúa, se refiere y relaciona consigo mismo, con su propia trascendencia, con sus contradicciones y sus angustias.

El existencialismo implica que el individuo es libre y, por ende, totalmente responsable de sus actos. Esto incita en el ser humano la creación de una ética de la responsabilidad individual.

Origen y Desarrollo

El existencialismo nace como una reacción frente a las tradiciones filosóficas imperantes, tales como el racionalismo o el empirismo, que buscan descubrir un orden legítimo de principios metafísicos dentro de la estructura del mundo observable, en donde se pueda obtener el significado universal de las cosas. En los 1940s y 1950s, existencialistas franceses como Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir y Daniel Lira realizaron escritos académicos y/o de ficción que popularizaron temas existenciales del tipo de la libertad, la nada, el absurdo, entre otros.

Es la filosofía de la existencia, el movimiento filosófico y humanístico europeo, identificado por la concepción según la cual "la existencia precede a la esencia" (Jean-Paul Sartre), y que se popularizó a partir de la crisis y crítica social y moral, a raíz de los estragos y dramas socio-filosóficos ocasionados por las grandes guerras europeas del siglo XX, especialmente, la segunda guerra mundial.

Al existencialismo se le ha atribuido un carácter vivencial, ligado a los dilemas, estragos, contradicciones y estupidez humana. Esta corriente filosófica discute y propone soluciones a los problemas más propiamente inherentes a la condición humana, como el absurdo de vivir, la significancia e insignificancia del ser, el dilema de la guerra, el eterno tema del tiempo, la libertad, ya sea física o metafísica, la relación dios-hombre, el ateísmo, la naturaleza del hombre, la vida y la muerte. El existencialismo busca revelar lo que rodea al hombre, haciendo una descripción minuciosa del medio material y abstracto en el que se desenvuelve el individuo (existente), para que éste obtenga una comprensión propia y pueda dar sentido o encontrar una justificación a su existencia. (Wikipedia)

Jean Paul Sartre

"El existencialismo ateo que yo represento (...) declara que, si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre o, como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia. El hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto, sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto, que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser. Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea de lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es; yo opino que es real el motivo o causa del ser." (Jean-Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo)

¨ Sartre no solo es, sin duda, el filósofo moderno más destacado de Francia y uno de los más trascendentes de Europa, sino también una de las figuras más importantes de de la historia del pensamiento europeo.

Filósofo, novelista, dramaturgo y ensayista, ocupándose de temas como la guerra, la política, la literatura y la sociedad contemporánea.
Nación en París en 1905 y muere allí mismo en 1980.

¨ El Ser y La Nada¨, es una obra extensa, compleja, llevada con muy buen pulso expresivo. Sartre obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1964, rechazándolo por considerarlo de tipo burgués.

En el Ser y la nada, parte de dos ámbitos: el ser en sí y el ser para sí. El ser en sí es una especie de esfera sin fisura, es pleno, sólido, es el ser en el que no ha penetrado la razón y la separación que la ciencia introduce. Mientras el ser en sí es la materia, lo inerte, lo mecánico, el ser para sí es allí en donde la conciencia funciona por aniquilación de contenidos, proyectando una luz y diciendo este no soy yo. De lo que se trata es que el ser en sí es lo que es y como es, no tiene vueltas, no le falta nada, es. En cambio la conciencia, el ser para sí, no tiene plenitud alguna, está siempre haciéndose, no es nada determinado previamente, de hecho es la nada de su indeterminación, y por ser una nada puede llegar a ser cualquier cosa: un ser para sí no tiene una esencia previa – a diferencia de una silla, por ejemplo, que no puede ser más de lo que es -, se hace mientras vive, y se hace desplegando la libertad que es.

Un gato es como otro gato. Pero un hombre puede ser enormemente diferente a otro hombre.

Su ser es una nada de determinaciones. Él hará de esa nada un ser determinado a través de las elecciones que vaya haciendo a lo largo de su vida.

El ser humano está inventándose permanentemente, está creándose determinado por sus sucesivas elecciones.

En ese sentido es que el hombre se hace a sí mismo. Su ser no está predeterminado. Lo que llega a ser depende de sus elecciones. La libertad pertenece a la estructura misma de la conciencia. Sartre lo dice muy claramente cuando aclara que se está condenado a ser libre. No se puede dejar de elegir y, por lo tanto, de estar expuesto al fracaso y al ser – nada frente al mundo y ante lo otros hombres. Esta libertad constitutiva se reconoce en la angustia. Es en la angustia donde el hombre comprende sus er como libertad originaria.¨ (Savater, Fernando. La Aventura del Pensamiento. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 2008. Cap.25, pags. 357-371)

viernes, 27 de agosto de 2010

MARX, KARL

Karl Marx:

Nace en Tréveris (Alemania) en 1818 y muere en Londres en 1883.
Filósofo, teórico de economía política y revolucionario alemán. Procedía de una familia judía convertida al protestantismo.
La producción intelectual de Carlos Marx fue muy extensa. Artículos periodísticos y políticos se entrelazan con obras de amplio alcance teórico y filosófico. En 1845 publicó La sagrada familia, o crítica de la crítica crítica.
Otras obras son: Miseria de la filosofía; Respuesta a la filosofía de la miseria de Proudhon; Manifiesto del Partido comunista (en colaboración con Engels); Crítica de la economía política; El Capital y las tesis sobre feuerbach. Y muchas otras obras publicadas póstumamente.
¨ Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales de Francia y los polizones alemanes.
¿Qué partido de oposición no ha sido motejado de comunista por sus adversarios en el poder? ¿Qué partido de oposición, a su vez, no ha lanzado, tanto a los representantes más avanzados de la oposición como a sus enemigos reaccionarios, el epíteto zaheridor de comunista?
De este hecho resulta una doble enseñanza: que el comunismo está ya reconocido como una fuerza por todas las potencias de Europa. Que ya es hora de que los comunistas expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus fines y sus aspiraciones; que opongan a la leyenda del fantasma del comunismo un manifiesto del propio partido.¨ (Manifiesto del Partido Comunista. Marx y Engels)
¨ Construido sobre la necesidad de acercar los contenidos intelectuales abstractos del materialismo dialéctico e histórico a las grandes masas obreras, el Manifiesto no es una obra discursiva.
Afirma, propone y concluye, pero no entra en el ámbito de la discusión y demostraciones teóricas.
El hombre popular, destinatario por excelencia de este trabajo, se interesa mucho más en la comprensión directa y pragmática de una serie de regulaciones que lo orienten en su acción política inmediata, que en los complejos laberintos de la filosofía. ¨ (Clásicos del pensamiento universal resumidos. Rafael Méndez. Intermedio. P. 178).
¿Qué es Materialismo?: Doctrina para lo cual solo la materia es existente y constituye la realidad fundamental y primera. 2. El sentido popular designa la búsqueda de bienes materiales como finalidad de la existencia humana. (Diccionario de Filosofía. Víctor Florián. Panamericana. Bogotá, 2005)
Entonces, ¿qué es materialismo histórico?: doctrina de K. Marx, que afirma que la base material de la sociedad (fuerzas productivas y relaciones de producción) condiciona los fenómenos culturales (conciencia social, superestructura).
¿Materialismo dialéctico?: Expresión creada por Engels para designar la cosmovisión según la cual todos los fenómenos del universo son producto de la materia en un movimiento progresivo hacia estadios de organización, cada vez más complejos cualitativamente (vida, sensación, conciencia, ciencia,

NIETZSCHE, FRIEDRICH

NIETZSCHE, Friedrich (1844-1900):

Este filósofo alemán nació el 15 de Octubre de 1844, en Rocken, en el seno de una familia protestante. En 1849, murió su padre y la familia se trasladó a Naumburgo, donde hizo sus primeros estudios.
Realizó estudios de filología clásica en Leipzig. Recibió la influencia de Schopenhauer y Richard Wagner.
En 1869, fue nombrado profesor extraordinario de en la Universidad de Basilea y en 1870 fue nombrado catedrático de la misma universidad.
El conjunto de la filosofía de Nietzsche es una crítica a los fundamentos de la cultura occidental basada en una metafísica, una religión y una moral que han suplantado e invertido los valores vitales. Su pensamiento se desarrolla en varias etapas: la primera de ellas caracterizada por la interpretación crítica de la cultura en su obra El nacimiento de la tragedia.
En una segunda etapa aparece marcado por interese científicos y se interesa por las ciencias positivas como la física y la biología.
Nietzsche cuestiona los valores de la metafísica, la religión y la moral basadas en la inversión de los valores: el nihilismo como negación de los valores, entre ellos el de verdad (el nihilismo es la declaración de que el antiguo fundamento metafísico de los valores, el ser identificado con Dios, no es más que una fabulación alrededor de la nada).
En Así habló Zaratustra formula sus tesis acerca de la crítica a la cultura de Occidente, la transmutación de los valores, la voluntad de poder, el eterno retorno y el superhombre.
La muerte de Dios representa el fin de la concepción idealista y de la metafísica occidental; es la condición de la aparición del superhombre, éste asume la muerte de Dios pero no lo sustituye por otros valores.
Obras: El nacimiento de la tragedia; Consideraciones intempestivas; Así habló Zaratustra; Más allá del bien y del mal; la Genealogía de la moral; Crepúsculo de los ídolos, El Anticristo; Ecce homo; El gay saber; El libro del filósofo.
(Tomado de Diccionario de Filosofía. Víctor Florian. Editorial Panamericana. P. 326-327).
¨El espíritu del hombre sufre tres transformaciones. Primero se convierte en camello, luego en león y por último en niño. Así, desde la pesadez de quien acepta sobre sus hombros el amargo resentimiento de la moralidad y la condición del esclavo que soporta resignadamente su condición, el espíritu logra un sacudimiento violento mediante el ejercicio de su voluntad. Niega y rechaza entonces el imperio de la negación de la vida, la falsedad radical, el pretendido objetivismo del hombre de ciencia y la decrepitud del ascetismo. El león quiere afirmar su vitalidad por encima de cualquier otra consideración y aunque en el desierto se enfrenta con un poderoso dragón que le impide el paso, y a su deseo le impone la sacralidad de su deber, es más poderosa la vida que la muerte.
¿Quién es el gran dragón, al que el espíritu no quiere seguir llamando señor ni dios? ¨Tú debes¨, se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice: ¨Yo quiero ¨.
(…) Pero esta condición fiera tampoco es suficiente. Negarse a la sumisión y a la obediencia ciega es gran avance, y la conquista de la posibilidad de ser libre lo es más aún. Pero no basta. Es preciso dar todavía otro paso. Un paso luego del cual el espíritu del hombre, que ha dejado en gracia de fiereza de ser sumiso, pasará del enfrentamiento a la construcción genuina de nuevos valores. El león se hará finalmente niño y desde esa nueva condición, desde su ¨santo decir sí ¨, estará en condiciones de crear su voluntad.
Pues sólo desde la construcción verdadera de su voluntad, el espíritu podrá ser digno de sí mismo. ¨ (Rafael Méndez. Clásicos del pensamiento universal resumidos. Intermedio. Bogotá, 2000)

miércoles, 25 de agosto de 2010

GUÍA DE LECTURA DEL TEXTO QUÉ ES LA ILUSTRACIÓN (Kant)

Ilustración Kantiana (Kant: 1724-1804): el racionalismo trató de dar una visión coherente de la realidad mediante el uso de la razón, como sustituto de la unidad que antaño el hombre encontraba en su fe.

¨ Ten valor de servirte de tu propio entendimiento ¨ (Kant)

GUÍA DE LECTURA DEL TEXTO:

Consultar el texto ¨Respuesta a la pregunta, Qué es la Ilustración ¨ de E. Kant, escrito en 1784 y publicado por una revista alemana, abordando los siguientes planteamientos:

• Según Kant, ¿Qué es la minoría de edad?
• Qué significa y cómo salir de ella, si fuese posible?
• ¿Cuál es la divisa de la ilustración?
• Qué significado toma en este texto, el esfuerzo propio, evitando hacer y pensar lo que mis tutores dicen que haga y piense?
• Qué significa cuando en el texto Kant expresa: ¨Uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él ¨.
• Qué es ¨pensar por sí mismo¨?
• ¿Por qué dice Kant, que es muy cómodo ser ¨menor de edad¨?
• ¿Se puede ¨atontar¨ a los hombres, como se atontan los animales?
• Cuál es el papel que ejerce la cuestión religiosa en cuanto a la ¨salida de la minoría de edad¨ del hombre, de la que es culpable.
• ¿Puede un hombre renunciar a la ilustración?
• La obediencia y cómo se manifiesta en este texto. Es decir, ser obediente qué significa?
• Cuál es el significado de ¨Hacer uso público de la Razón¨?
• ¨Alguien que está ilustrado no teme a las sombras¨, según Kant. ¿Qué se quiere decir?
• Cuál es el significado de ¿¨Hacer uso privado de la Razón¨?
• Exprese una opinión particular del texto.
• ¿Qué criterio hay que usar para calificar un autor de ilustrado: Que haya vivido en el período que convencionalmente se conoce como la Ilustración, o que se refleje en su obra una actitud ilustrada?
• La Ilustración, ¿aún vigente?
• ¿Qué es un consenso en el disenso? (Habermas)
• ¨ser ilustrado no es estar ligado a unos elementos de doctrina sino reactivar permanentemente la actitud crítica.¨ (Foucault)
• Argumente el siguiente texto: ¨El autogobierno, la parresía (decir verdad), el cuidado de sí y de los otros. Es decir, la ilustración ha de ser asumida como una ética, pero ésta no es institucional, normativa ni racional sino particular y singular, induce a los sujetos a construirse a sí mismos, mediante prácticas que ellos tienen que inventar.¨ (William Cerón. Generación. Febrero 26 de 2006. Páginas 14-15).

NOTA: EL PRÓXIMO MIÉRCOLES 01 DE SEPTIEMBRE HAREMOS LA EVALUCIÓN FINAL DEL PERÍODO 3

lunes, 23 de agosto de 2010

Respuesta a la pregunta, ¿Qué es la Ilustración?

Amigo estudiante: dar clic sobre el link siguiente y encontrarás el texto completo referenciado, para que inicemos una discusión y análisis del mismo, tratando de enriquecer los puntos de vista en clase.

http://www.ilustracioncritica.com/textokant.html